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Experiencias Viajeras

Historia de Barcelona

La ciudad de Barcelona esconde una apasionante historia llena de conquistas, tensiones y logros.

Sus habitantes han sabido salir siempre hacia delante, sin rendirse, y plantarle cara a momentos de hambruna, de guerra o de intentos de aniquilación de su idiosincrasia.

Conozcamos la historia desde sus orígenes hasta la ciudad cosmopolita y abierta que podemos visitar hoy en día.

 

El origen romano de Barcelona

Ya desde el siglo VI a.C. la zona de Barcelona estaba habitada por un pueblo íbero, los layetanos.

De esta época hay muy pocos vestigios arqueológicos por lo que es difícil saber mucho más de ellos.

Posiblemente, su principal asentamiento estaba en la Montaña de Montjuic.

En el año 218 a.C., con la segunda guerra púnica, llegaron los romanos y fueron conquistando el territorio.

Sus bases fueron Emporion, Ampurias, Rhodae, Rosas, y Tarraco, Tarragona.

Fue durante el reinado del Emperador Augusto (27 a.C.-14 a.C.) cuando se fundó la colonia de Barcino, la antesala de la actual ciudad.

El origen del nombre de Barcelona, antigua Barcino, probablemente venga de la latinización del nombre íbero Barceno.

Templo de Augusto en el Centro de Excursionistas del Barrio Gótico de Barcelona
Templo de Augusto en el Centro de Excursionistas

El lugar elegido para el asentamiento fue el Monte Táber, en lo que hoy sería el Barrio Gótico, por su cercanía al puerto.

El nombre completo era Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino.

En el Centro de Excursionistas ubicado en la calle Paradís, a escasos metros de la Plaza Sant Jaume, están expuestos los restos del Templo de Augusto.

Parte del subsuelo romano de la antigua Barcino, así como la necrópolis de la Plaza de la Villa de Madrid se pueden visitar en el Museo de Historia de Barcelona (MUHBA).

 

De los visigodos a los musulmanes

En los últimos suspiros del Imperio Romano, los visigodos fueron conquistando partes de Hispania.

En el año 415 el Rey Ataúlfo estableció la sede de su corte en Barcelona, aunque duró tan solo unos meses ya que fue asesinado.

Finalmente, los visigodos establecieron su corte en Toulouse.

Con muchas luchas internas, Barcelona siguió teniendo mucha relevancia económica y siguió en manos visigodas durante 3 siglos.

Hasta que en el año 717 se produjo la conquista de los musulmanes.

Estos cedieron la libertad de culto a la población y reactivaron su economía con el comercio de Oriente.

La ciudad estuvo en manos musulmanas 83 años, hasta el año 801, cuando la dinastía carolingia se hizo con el control.

 

La etapa carolingia de los Condados

Fue el hijo de Carlomagno, Ludovico Pío, quien tomó la ciudad y nombró a un godo local, Bera, el primer Conde de Barcelona creando el Condado de Barcelona.

Durante el reinado carolingio hubo numerosas incursiones musulmanas para recuperar la ciudad. En el año 827, 841, 842, 845, 852… y sucesivos intentos, hasta el año 985 en el que Almanzor tomó la ciudad y le prendió fuego.

La ocupación duró 6 meses y los reyes francos dejaron a la ciudad a su suerte.

Por ello, el Conde Borrell II rehusó rendir vasallaje al nuevo rey y se independizó. Francia no reconoció este hecho hasta el año 1258.

 

La unión a la Corona de Aragón

En el siglo XII el Condado de Barcelona se fue extendiendo.

El Conde Ramón Berenguer I unificó los condados de Barcelona, Girona y Osona.

El Conde Ramón Berenguer III se casó con Dulce de Provenza e incorporó este condado, junto con los de Besalú y Cerdeña.

El Conde Ramón Berenguer IV se casó con Petronila de Aragón en el año 1137 y se unificaron ambos territorios, configurando así la Corona de Aragón.

Ambas instituciones mantuvieron sus instituciones, fueros y privilegios.

El Conde conquistó Lleida y Tortosa, creando la Cataluña Nueva, con una extensión similar a la actual.

Se fortificaron las murallas y se ampliaron, ya que se fueron creando nuevos núcleos poblacionales como el Raval.

Con la prosperidad se fueron creando nuevas instituciones como el Consulado del Mar, las Cortes o la Generalitat (1365).

 

Palau de la Generalitat en el Barrio Gótico de Barcelona
Palau de la Generalitat en el Barrio Gótico

 

La Corona de Aragón se fue ampliando y en el siglo XIII Barcelona gozó de un gran esplendor económico, social y cultural gracias al comercio del Mediterráneo.

Pero en el siglo XIV la ciudad vivió una crisis demográfica por una sucesión de pestes.

En el siglo XV decayó el comercio marítimo por la piratería y por la apertura de nuevas rutas.

Con el matrimonio entre Fernando II de Aragón e Isabel de Castilla, los Reyes Católicos, se unificaron los reinos y el poder de Castilla se impuso.

 

Del siglo XV al siglo XVIII

Durante el periodo de la Monarquía española hubo periodos de prosperidad y de crisis.

Se creó el barrio de La Barceloneta y la ciudad acogió entre sus murallas a casi 100.000 habitantes.

En los siguientes siglos, los conflictos bélicos continuaron con la Guerra de Segadores (1640-1651) y más tarde con la Guerra de Sucesión (1701-1714).

La Guerra de Segadores se originó porque los catalanes se sublevaron contra los gravámenes que exigía la Corona española para sufragar la Guerra de los 30 años contra Francia.

En el año 1700 el Rey Carlos II murió sin descendencia y se originó la Guerra de Sucesión, con los franceses a favor de Felipe V (Borbón) y el Sacro Imperio Romano, Gran Bretaña, Países Bajos y Portugal a favor del Emperador Carlos VI (Habsburgo).

Cataluña se posicionó en un principio a favor de Felipe V, pero algunos simpatizantes se pasaron al lado de Carlos VI.

Felipe V ganó la guerra y se lo hizo pagar caro a la ciudad. Barcelona perdió todos sus fueros y privilegios, incluidas la Generalitat, las Cortes o la casa de la moneda.

Se impuso el castellano y se clausuró la universidad.

Para controlar a la población se construyó una fortaleza en el Parque de la Ciudadela y se reconstruyó el Castillo de Montjuic.

 

Castillo de Montjuic en Barcelona
Castillo de Montjuic

 

Pero ante tanta adversidad, gracias a la apertura del comercio con América en 1745, la ciudad prosperó económicamente. Y se dio un fuerte vuelco industrial, sobre todo en el sector textil.

 

La industrialización del siglo XIX

La revolución industrial trajo consigo una revitalización de la economía y un renacimiento cultural.

En el año 1800 había en Barcelona 150 fábricas del sector del textil.

También despuntaron la industria metalúrgica potenciada por el ferrocarril y la navegación a vapor.

Entre 1854 y 1859 se derribaron las murallas e Ildefonso Cerdá llevó a cabo el gran proyecto del Ensanche.

El siglo XIX fue un siglo de grandes avances y logros, pero también de muchos disturbios.

En 1808 tuvo origen la Guerra de la Independencia para liberar la península de la ocupación de Napoleón.

Luego vinieron las Guerras Carlistas, la Primera República, el golpe de estado

La clase obrera exigía sus derechos y en el año 1854 se realizó la primera huelga general.

En el año 1888 Barcelona celebró la primera de sus dos Exposiciones Universales.

Se urbanizó gran parte de la Ciutat Vella y aún hoy podemos ver monumentos de la época como el Castillo de los 3 Dragones, el Arco del Triunfo o el Monumento a Colón.

 

Arco del Triunfo al inicio de la Ciudadela
Arco del Triunfo al inicio de la Ciudadela

 

En lo cultural, resurgió la cultura catalana con la Reinaxença (renacimiento). Fue gracias al poema Oda a la Pàtria de Buenaventura Carlos Aribau escrito en catalán.

 

El modernismo del siglo XX

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX nació el modernismo, un movimiento de la sociedad catalana que quería modernizar y europeizar Cataluña.

Fue un movimiento heterogéneo.

En la música se crearon orquestas sinfónicas. Se puso de moda la ópera y la danza clásica en el Gran Teatro del Liceo.

En escultura destacaron nombres como Eusebi Arnau, Josep Limona o Miguel Blay, entre otros.

En pintura sus representantes fueron Ramón Casas y Santiago Rusiñol.

Y su máxima expresión la encontramos en la arquitectura con Lluis Domènech i Montaner con el Hospital de Sant Pau o el Palacio de la Música, o con Josep Puig i Cadafalch con la Casa Amatller.

Pero sobre todo el gran Antonio Gaudí, con obras como la Sagrada Familia, la Casa Batlló o la Casa Milà.

 

La Sagrada Familia de Antonio Gaudí en Barcelona
La Sagrada Familia de Antonio Gaudí

 

Pero en el siglo XX seguían existiendo problemas sociales y políticos.

En el año 1909 se vivió la Semana Trágica. La clase popular se levantó por cómo les querían reclutar para la guerra de Marruecos. Hubo graves disturbios y se detuvieron a 2.500 personas.

La burguesía catalana se decantó por el conservadurismo estatalista para defender sus intereses y la clase obrera se unió al catalanismo de izquierdas, dando origen a Esquerra Republicana de Catalunya.

En 1923 el capitán general Primo de Rivera propició un golpe de estado. Esta nueva dictadura elimino las instituciones, el catalán, su bandera y atacó duramente a los sindicatos.

En 1929 se celebró la Exposición Internacional, urbanizando toda la zona de Montjuic.

De este evento son el Palacio Nacional que alberga el Museo Nacional de Arte de Catalunya, el Poble Espanyol o la Fuente Mágica.

 

Palau de Montjuic
Palau de Montjuic, en el que se alberga MNAC

 

En el año 1931 tuvo lugar la Segunda República en medio de una grave crisis económica.

En 1936 estalló la Guerra Civil Española y la ciudad sufrió los ataques indiscriminados de los bombarderos fascistas.

El ejército franquista tomó la ciudad en el año 1939.

Hubo muchos exiliados, campos de concentración y el Presidente Companys fue fusilado.

Con la población violentamente acallada, el régimen se fue moderando e impulsó un gran desarrollo urbano e industrial.

Al morir el dictador Franco en 1975 e iniciarse el periodo democrático, Barcelona recuperó la Generalitat y volvió a ser la capital de Cataluña.

 

Barcelona hoy

Es a finales del siglo XX cuando gracias a los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, la ciudad recibe un enorme empujón para promocionarse a nivel internacional.

Se creó la zona de la Villa Olímpica, se reformó el aeropuerto, se remodeló el Estadio Olímpico, se crearon hoteles, se reformó el Port Vell, se abrieron museos, se creó la Torre de Comunicaciones de Collserola…

 

Villa Olímpica de Barcelona
Puerto de la Villa Olímpica

 

Este evento, junto con el tesón de superación de sus habitantes hace que Barcelona se dé a conocer al mundo y se convierta en una de las ciudades más turísticas del planeta.

Su cálido clima, sus playas, su enorme puerto de cruceros (el más grande de Europa), su arquitectura modernista, su gastronomía y su jovial ambiente la convierten en una de las ciudades más deseadas para conocer.

Pero no solo es un referente a nivel turístico, sino que ha conseguido atraer a las ferias mundiales más importantes como la del Mobile Word Congress, clave para potenciar su economía.

Barcelona una ciudad hecha a sí misma, luchadora y que jamás se ha rendido ante las adversidades.

 

 

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